Escrito por: José Vicencio. Colaboración: Ian Bustos y V. U.

El 30 y 31 de mayo de 2019, un brote de tornados afectó el centro-sur de Chile. Entre ellos, el tornado que golpeó Los Ángeles fue uno de los más violentos: con intensidad estimada en EF2, provocó al menos 18 heridos, destruyó por completo un galpón, arrancó árboles centenarios y dañó severamente decenas de viviendas en el sector nororiente de la ciudad. Es, junto al de Talcahuano-Concepción del día siguiente, uno de los eventos más intensos de la última década y que confirmaron ante el país una verdad subestimada durante décadas por científicos, políticos y la sociedad: Chile es un país de tornados.

La trayectoria de referencia de este tornado fue establecida por la Dirección Meteorológica de Chile (DMC, 2019). Según esa reconstrucción, el tornado ingresó desde el norte y luego giró ligeramente hacia el sur-sureste al atravesar la ciudad (línea roja en la Figura 1). Dicha trayectoria se reconstruyó gracias a una visita en terreno realizada por profesionales de la DMC y contó con la ayuda de testigos locales, quienes facilitaron su reconstrucción. Durante años, esta fue la versión aceptada.
Sin embargo, una nueva revisión en 2026, realizada de manera independiente y con un cuidadoso trabajo de campo y digital, sugiere que la trayectoria real pudo haber sido distinta (línea azul en Figura 1).
El hallazgo: un video que no calzaba
La historia comienza con dos personas y un video. En uno de los numerosos registros en redes sociales del paso del tornado, Ian Bustos, investigador aficionado, notó un detalle inusual: el tornado pasaba muy cerca de unos edificios (Figura 3). Al cruzar este registro con imágenes satelitales de Google Earth identificó el lugar: el condominio Hacienda Los Encinos.

El problema es que, en el video, el tornado pasa por el oeste y muy cerca de ese conjunto habitacional. La trayectoria oficial de la DMC (2019), en cambio, sitúa al tornado pasando a casi un kilómetro al este, cerca del sector Los Varones. Una discrepancia demasiado grande para ser un error de detalle.
En el informe DMC (2019) se indica que la trayectoria comienza en las cercanías de Calle Acceso Carrera y Av. Las Industrias, debido a los daños registrados en el punto ubicado sobre la calle.
A partir de esa primera inconsistencia, la investigación se amplió. Al revisar sistemáticamente el historial de imágenes satelitales, se identificaron más de 13 puntos (estructuras dañadas, árboles caídos y marcas en el suelo) que no concuerdan con la trayectoria oficial, sino que se alinean a lo largo de un corredor distinto.
La evidencia en el terreno
Al conocer esta discrepancia, el investigador aficionado V. U. se puso manos a la obra y utilizando nuevamente Google Earth, comparó imágenes de satélite históricas antes del tornado (22 de mayo de 2019) y después del tornado (01 de julio de 2019). Esta diferencia temporal permite detectar efectos en superficie asociados a cambios ocurridos en torno al momento del tornado, que ocurrió el 30 de Mayo.

Los indicios más sólidos no provienen de las estructuras, sino del paisaje mismo. Al pasar, un tornado deja firmas características: árboles abatidos en franjas, marcas convergentes en los cultivos, surcos de tierra removida, que el ojo entrenado puede leer en imágenes aéreas. En los últimos años, este tipo de análisis se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada para reconstruir trayectorias: gracias a él, distintos investigadores y aficionados han llegado a identificar tornados antes desconocidos en diversas regiones del planeta.
La evidencia más al norte documentada por Ian y V.U. corresponde a los daños en los campos de cultivo de la Figura 4 y a los árboles abatidos justo en la punta sur del bosque. Estas franjas, alineadas y de ancho acotado, son uno de los indicadores más confiables del paso de un tornado: su orientación permite estimar tanto la dirección del flujo como la traza del vórtice. Además, el campo de cultivo alrededor muestra signos de daño completamente perpendiculares a la dirección del labrado del terreno, claro indicio del paso de un intenso vórtice de vientos allí.
Más al sur, la evidencia continúa de forma aproximadamente lineal hacia el sureste. Allí el tornado cruza un segundo bosque, esta vez abatiendo una gran cantidad de árboles a su paso (Fig. 5). El ancho de la franja de daños sugiere que, en ese tramo, el tornado se encontraba notablemente intensificado.

El tornado afecta terrenos de cultivo, dejando surcos en el suelo (Fig. 6) y dañando viviendas a unos cientos de metros al norte del Estero El Bolsón, cerca del límite urbano de Los Ángeles. Estos daños en viviendas fueron registrados por medios de comunicación en terreno (por ejemplo, TVN).

Una vez que el tornado ingresó al área urbana, los efectos en la ciudad son más evidentes y la trayectoria se alinea con la estimación realizada por DMC (2019), sin encontrarse mayores diferencias en el resto del paso del tornado a través de la ciudad (Fig. 7).
En conjunto, estos elementos (daño forestal lineal, patrones direccionales en cultivos, surcos de remoción superficial y afectación de viviendas) no aparecen distribuidos al azar, ni serían atribuibles únicamente a otros fenómenos propios de tormentas severas, como downbursts o vientos intensos localizados: el ancho acotado de la franja de daños y los patrones convergentes en los cultivos son incompatibles con la divergencia radial que caracterizaría un downburst. Se ordenan a lo largo de una línea prácticamente recta, orientada NNW→SSE, que muestra al tornado entrando a Los Ángeles desde el nor-noroeste, alejado del eje de la Avenida Acceso Carrera indicado originalmente en la reconstrucción original.

Una trayectoria más simple pero coherente
La conclusión de este análisis es que el tornado no habría girado como indicaba la reconstrucción original. En lugar de entrar desde el norte y curvarse hacia el sur-sureste, habría seguido un trazado esencialmente rectilíneo desde el nor-noroeste (NNW), atravesando la ciudad en diagonal, tal como se ve en la Figura 8.
Esta versión tiene una ventaja desde el punto de vista dinámico: una trayectoria recta es más coherente con la dinámica esperable de un tornado embebido en una tormenta en desplazamiento en esa misma dirección, mientras que un giro pronunciado requeriría explicaciones adicionales sobre la evolución de la circulación. No es extraño que un tornado cambie de dirección (e.g. en las tormentas de EEUU), pero es un fenómeno inusual y usualmente asociado al giro de tormentas superceldas de gran tamaño.
Los daños registrados oficialmente el año 2019 como primer punto en Calle Acceso Carrera y Av. Las Industrias deben ser revisados: es posible que vientos intensos asociados a la tormenta pero no al tornado hayan provocado daños localizados en el sector que originalmente se pensó como punto inicial de la trayectoria.
Reconstruir correctamente la trayectoria de un tornado no es un ejercicio anecdótico. La trayectoria define qué sectores fueron realmente afectados, permite estimar mejor el ancho y la intensidad del fenómeno, y alimenta el catastro nacional de tornados que distintas instituciones y voluntarios venimos construyendo (mira aquí el mapa). Un error de un kilómetro en la ubicación del corredor de daños puede cambiar significativamente la forma en que entendemos el evento.

Este caso ilustra, además, algo que hemos reiterado en este archivo: buena parte del conocimiento sobre los tornados en Chile proviene de la observación ciudadana. Los videos en redes sociales, las fotografías de vecinos y el cruce paciente con imágenes satelitales han sido, una y otra vez, la materia prima de esta investigación.
¿Y ahora qué?
Es importante ser claros sobre el alcance de este trabajo. Se trata de un análisis preliminar e independiente, realizado por investigadores aficionados a partir de material públicamente disponible. No reemplaza la reconstrucción oficial, sino que la pone en cuestión y motiva una revisión. Compartimos esta evidencia con la comunidad meteorológica precisamente para que pueda ser evaluada de manera crítica y pueda llegar a una conclusión más robusta sobre la trayectoria de uno de los tornados más intensos registrados en nuestro país.
Créditos
Investigación y análisis de trayectoria: Ian Bustos y V. U., con la colaboración de la comunidad en redes sociales (@cr4bian, @tornadotx12 y @asiluga_pasalan), cuyos hallazgos —las marcas en el suelo, los daños forestales y los registros en video— fueron clave para reconstruir el corredor de daños. En este documento, el aporte de todos ellos se referencia como Bustos et al. (2026).
DMC (2019): Informe oficial de la Dirección Meteorológica de Chile. Revísalo aquí: https://josevicenciov.wordpress.com/wp-content/uploads/2021/07/dmc-infoespecial_tornadosbiobio_v5black.pdf
Si tienes fotografías, videos o información sobre este u otros tornados, puedes escribirnos. Cada registro ayuda a entender mejor estos fenómenos.

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